Rutinaria, como es la noche en la estepa a la cual llamo ciudad , su azul profundo color denota la paz, no de miedo, sino de la tristeza en sí.
La conjugación de vacíos rostros denota a gritos el fin que asecha con puntudas garras los tiempos del hombre, y otros animales ( es obvio que en el egoísmo inmenso de la humanidad para con sí misma la posibilidad de que destruya como habitualemente lo hace todo a su alrededor sea casi que absoluta), y no es ni siquiera el rostro de un muerto en vida que al no tener motivos para existir en el plano físico se dedique a observar como el lobo estepario caminando entre la inmensidad de ovejas (que más plaga de langostas parecen llevándose todo a su paso), es el notorio olor a desgastado y quemado que expide su consecuencia misma al ser una sociedad de odio y sostenida por el poder.
A veces, pocas, contadas, puedo escuchar los afónicos gemidos de dolor de la moribunda tierra, ella , a pesar de ser una masa muy grande y poco pensante tiene, aún condicionada y limitada la capacidad de saber a conciencia su destino autoinflingido, solo que la "inteligencia" colectiva no alcanza para adquirir la fuerza de voluntad necesaria para actuar en su beneficio, en cambio, la resignación y quietud han tomado el mando, haciendo que aunque todo se pretenda aparentar inmutable sea en verdad una degradación producto de la pereza y la mediocridad, la consecuencia del olvido y el abandono.
Justo suena en este momento una canción, su nombre: Nothing Sacred de "Paradise Lost" y es el hecho de que ya nada es sagrado y la perdida de dirección de la vida misma hacen que este mundo sea un paradiso perdido, un anhelo desecho y borrado de la humanidad colectiva.
Si no hay NADA por luchar o idealizar o soñar, es la muerte el futuro...
Saturday, August 29, 2009
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