Wednesday, December 21, 2016

2016... y un escrito póstumo

Este año descubrí un sinnúmero de cosas, y así mismo un sinnúmero de imperfecciones y cualidades que no sabía o no creía tener...
Y lo curioso es que todo empezó el año pasado, como si fuera una casualidad ahí por ahí, con un saludo, con un hablar hasta altas horas de la noche, con unos 130 y punta kilómetros de distancia que se hacían minúsculos a través de las redes sociales, que luego llevaron a un encuentro a menos de centímetros, a algo que se le puede llamar el destino, el encontrarse con la persona que le cambiaría el mundo a uno, destruyendo el mundo que se creía tener, destruyendo la vida, para luego entender de eso que menciono al comienzo de este escrito, que para crear un mundo hay que destruir otro, y sin irme a la descripción del mundo nuevo, que aquellos instantes de una mezcla entre aquella rehusada en anteriores ocasiones felicidad, se convirtiese en una realidad de la cual solo quedarán los recuerdos que se atesorarán como aquello que realmente se posee y sigue estando dentro de uno.

Descubrí, para aquella persona, que uno no es nadie para decirle que haga o deje de hacer cosas, pues, cada quien tiene derecho a actuar, sentir y pensar como se le pegue la gana, que eso no lo hace ni más ni menos, y que en cambio, ello merece respeto y al ser su derecho, debo defender su forma de ser sin importar las consecuencias, y que al no creer en lo que la otra persona hace lo que estaba era irrespetandole, siendo desconfiado y dudando de su capacidad, lo cual bueno, es incoherente con decirle cuánto se le quería, y cuánto se le quiere...

Y ya es tarde, para demostrarlo, ya son esas cosas que cambian, ese devenir que viene después de la ruptura, de matar algo que podría ser el alfa y el omega, el ideal de los románticos, y era encontrar aquel ser con quien compartir el resto de los días, un compañero de vida, con quien desnudar no solo el cuerpo sino el alma entera y con quien crear esa conexión desde lo más pequeño hasta lo más grande, solo que no es bueno buscar excusas como "no era el tiempo", "no eres tú, soy yo", sino que las circunstancias determinan lo que pasa luego, lo que pasó en aquellos momentos, y lo que ha de pasar en un futuro.

Y basandome en eso, con episodios que desearía no hubieran ocurrido, lo que más queda es aquello que una vez mencioné de que aunque ya no haya retribución de todo lo que siento por ese ser, mi regalo, lo único que me queda por hacer es darle mi eterno deseo de que sea felíz, con todo lo que ello significa, que sueñe, que se enamore de nuevo, que la hagan sonreir, que llore de felicidad, que le lleven éxitos y le reconozcan como la persona que vale más que el más grande y puro de los diamantes, y no es que le esté dando el carácter de diosa, apenas de angel, solo que le digo que es aquel angel por quien siempre oraré y evocaré en las noches y días de soledad, no anhelando su regreso, pues eso no es posible, sino que, donde quiera que esté, se note y se iluminen los lugares y los corazones con su existir.

Ya no deseo más, ya no creo más, ya no anhelo más, ya no busco más, y las razones de vivir se quedan en esperar lo inesperado, seguir luchando y poniendo la voluntad en volverse un gran médico y una persona útil para la sociedad, pues como decía el mejor maestro que he tenido jamás: El mundo necesita de nosotros, de los médicos, y tenemos que responderle de la mejor manera, poniendo nuestra moral, nuestra ética, nuestra profesionalidad, nuestra voluntad, nuestro conocimiento, nuestra ayuda, nuestro amor a su servicio inamovible e irrevocable.

Se vive en el infierno, y vaya que es curioso y hasta algo chistoso, que en el infierno la encontré a ella y la dejé ir, y repito, que aunque para mi el mundo no represente más que un averno infinito, espero que para ella no sea sino un paraíso terrenal, y su vida sea tan de valor como mujer, como hermana, como hija, como nieta, como amiga, como médica, como científica, como angel, como yo siempre lo he creído y creeré que sea.

Godspeed (buena suerte), a ella, no se si en un futuro cercano o lejano nos volvamos a cruzar, o nunca más, eso no lo se, solo se que este escrito corto, termina con un gracias, gracias por enseñarme tanto, gracias por existir, gracias por quedaros en mi corazón, gracias por ser esa Beatriz para Dante, esa Diotima para Hölderin... Dios te bendiga ayer, hoy y siempre.

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