hoy el lobo estepario Harry ha salido a la calle, aun, en teoría es un joven lobo en esta estepa que es la ciudad, extraña a el, pero aun así el deambula sobre ella, buscando los pocos lugares que la modernidad y el "avance de la urbe" permiten un determinado grado de soledad como para salir a aullar con todos sus pulmones, con todo su corazón de lobo-hombre, esgrimiendo sus puntudos dientes a despavoridos humanos que ante una "amenaza" que anda incluso contadas veces sobre ellos salen corriendo miedosos de recibir una mordida, dolorosa y con rabia.
Bueno, tal vez dolorosa, pero no con rabia, dado que en la ciudad es imposible contagiar y ser contagiado de rabia, la conformidad afecta incluso a las ratas sobrealimentadas de desechos que circulan bajo nuestros pies.
Encontrase el lobo un poco desorientado, corriendo con sus fuerzas de flaqueza bajo ese dañino suelo de piedra y en su mayoría de asfalto. Escucha no muy lejos un tímido aullido, es extraño para cualquiera oirlo, es más ni siquiera (son cualquiera, que más se les puede pedir?) se dan a la tarea de oir, pero para este lobo ambicioso y mestizo, en una ciudad tan grande y pequeña, sobrepoblada, es notorio que más caninos se encuentran cerca de lo que solía ser, con un territorio invadido por los humanos, esas celdas de poder se han hecho más pequeñas, el mundo es más grande pero el territorio abarcado es más pequeño y en vez de cuando se encuentra otro lobo rugirle suele, al menos por un momento serle compañía, pues, perdido en la extensión necesita un guia que lo lleve a donde aullarle a la luna, y sin rutinas sino con alma soltarse y entregar su lamento a las ondas sonoras que brotan desde su ser entero.
Es prioritario para este lobo solitario, quien camina por un sendero que le es común y a la vez desconocido con un efímero compañero escuchar su respiración, esto, dado a que su oido lobuno prefiere los salmos ya para alimentarse y agradecer a esa madre tierra que sus instintos y los demásescasos de su especie no se han perdido, ha encontrado un compañero, en ese mundo desconocido y a pesar de su eterno dolor se siente acompañado en su soledad y satisfecho por acompañar a aguien más en su lobuno camino.
Agradezco a ese lobo estepario, por dejarme de vez en cuando oir su aullido y dejarme aullar a su lado, siempre mirando a esa luna que no está en el lugar que quisieramos que estuviera, lejana e inalcanzable.
Gracias siempre compañero lobo.