En unas horas se marca el final de una década en la que hice lo que nunca había hecho antes, trabajé de verdad, amé de verdad, aprendí de verdad, morí de verdad, sin dejar más que vagos e insignificantes recuerdos en otros como un triste y patético legado...
Un 2010 con una meta en mente a cumplir...
Un 2011 con un comienzo, que termina vertiginoso con una gran decepción...
Un 2012 en que descubro un nuevo camino...
Un 2013 en que me encuentro por primera vez con ella...
Un 2014 de trabajo y decepción...
Un 2015 de dificultades y un aparente deus ex machina...
Un 2016 en que me acerco al sol y me quemo, donde toco la muerte...
Un 2017 dificultoso, de puñaladas en la espalda y donde ella llega de nuevo...
Un 2018 de promesas y de separaciones...
Un 2019 de completa solitud, realidad, crisis, la nausea...
10 años más del camino del lobo estepario por una tierra tan ceñida a su naturaleza solemne, a su animalidad, a su estirpe en extinción, al sufrimiento.
Oh tierra, sí tu, quien aguantas que una raza de monos trastornados con ansiedad y con poco control sobre sí mismos se pose sobre tus suelos, navegue tus mares y vuele por tus cielos dejando a su paso muerte y destrucción...
Desaparecer bajo los influjos de la corriente del tiempo bajo el pretexto de que la vida es válida por sí misma, visión pobremente compartida en una realidad de somnolientos y malpensantes en su mayoría, con la no tan grata sorpresa de encontrar que tal concepto fantástico de la bondad y demás obedece a un ideal que se aleja asintóticamente de la cruel y visceral realidad, donde la ignorancia, la inacción o lo que consideramos como en su mayoría injusto es lo que se evidencia como norma.
Pero ahora te cuestionas, sí, eres el hijo que no tiene nada, que no ha conseguido nada valioso, y que prefirió estar solo para probar un punto en el cual no saldría nada bien, un error imperdonable; Como otros tantos previamente en estos textos como palabras dichas, con diferentes sentimientos, con diferente conocimiento de mi mismo, con más o menos amargura, con el mismo espíritu, con diversas palabras, la misma esencia, el inevitable fracaso...
Volviste al mismo lugar de siempre, nada bueno encontraste, muerte, destrucción, tristeza y olvido...
A la mierda con el 2019. A la mierda con esta década y con este mundo moribundo y decadente.
Monday, December 30, 2019
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