Sunday, February 10, 2013

No god.

Es el título de una canción de Darkest Hour y su excelentísimo e inapreciado y subvalorado album The Eternal Return, pero, ¿a qué va esto?.

La postura ateísta es una construcción que abarca un todo, es el reemplazo de una antigua, cultural y acomodada posición teísta por una soledad y ambición inagotable por llenar cierto vacío que queda después de que se remueve tanta carga heredada y aprendida en todos estos años de creer... si, creer.

Creer que, de alguna u otra forma un ser superior, sentado en su pedestal se puso a crear un universo perfecto, pero plagado de nosotros, humanos, seres imperfectos, crueles, inferiores, egoístas, autodestructivos, indolentes e ignorantes y sobre todo, limitados en nuestras acciones... ¿para qué creer en eso?

Creer que, hay una ley universal que dice que todo acto tiene una consecuencia, dado en forma de que si uno hace bien, bien recibirá, si uno hace mal, mal recibirá, cuando en realidad, tal ley es una suposición dada como lo es dios, la astrología y tantas otras pseudociencias y tradiciones milenarias que no suponen una verdadera resolución de los acontecimientos: las personas malas, no pagan siempre por ello, claro ejemplo este país donde la justicia solo es para los de ruana.

¿ Se mierda y triunfarás?, ¿sé un cretino y triunfarás?, se un completo hdp con las demás personas y las tendrás comiendo de tu mano?, pero eso, sería como tal  una generalización, a veces (muy pocas) los que son así la pagan, en general no, así que hay una excepción a la regla, lamentablemente es minúscula.

No hay tal cosa para creer como la justicia, ni un propósito como tal de que ocurran las cosas, por que, pensándolo bien, hay que tener en cuenta que solo somos resultado de una maraña incontrolable de probabilidades cumplidas, de casualidades convertidas en nosotros como universo, vida, muerte, un milagro por así decirlo, pero no un milagro para agradecer, es más, se nota que no lo agradecemos, el estado actual y futuro de la Tierra lo dice claramente, y quizá, una computadora superpoderosa describa mejor aquello de que las cosas pasan por que tienen que pasar, volvería entonces a remitirme al destino como un ente matemático inentendible para el más "ducho" de los matemáticos...

Entonces, no hay por qué redimirse, y quizá, solo lo que son los valores inherentes a lo que en realidad debería ser el ser humano, y a lo que debería apuntar en vez de a su fin, es lo que merece la pena, dentro de un mar de deprecio, injusticias, como que hacer las cosas bien es ser subversivo y rebelde, pues mientras algunos son escoria y no pagan por sus malos actos, otros no tenemos más que ser un pequeño rayo de luz en la oscuridad y el abismo sin fín... bueno, y finalmente, en sentir orgullo y ser una persona que aún en los tiempos que vivimos, cree en el honor y la honestidad.