Sunday, March 11, 2012

Reflexiones Cioranescas y un maldito ensayo...

Solo basta quitarle la letra 'l' a 'World' para que su significado se pierda en 'Word', una puñetera palabra que solo significa eso, ahora, cambiar la 'd' por una 'k', definitivamente el inglés es un idioma triste sin más, no más que el Español, pero triste.

Y así, los ojos de la muerte son solo presentados a aquel quien llegó a su destino, su liberación, esa nada que no se encuentra siquiera en el rostro de los más mientras voy en este bus.

Un amigo brillante, aunque un poco desentendido me dijo: "Cada uno merece lo que le pasa", me exalté de inmediato y le repliqué: "eso es pura mierda, el Karma no existe", quería morirme en ese mismo instante, ¿Cómo olvidar ese maldito?: destino.

Llevo desde ayer escuchando con atención una banda llamada "Misery Signals", son asombrosos, llevan bien a cabo eso de hacer música lo que los ojos ven, la sinestesia misma.

Todo aquello que lleve la palabra "marxismo" no merece ser leído y/o escuchado, incluido este párrafo.

Escuchar música alegre y saber que dura lo que termine de sonar la pista, escuchar música triste y que dure lo que dure una vida, ¿qué mejor explicación de la eternidad?.

Y que hubiera sido de el si, hubiera , en vida, recorrido las américas, de como la india resignación se entremezcla en mestizaje con la tan europea decepción.

Si, es cierto, eso de mirar con abundante desprecio a quienes en su rostro no demuestran dolor o amor, no valorar el sinsentido de la vida, el propio Buda rompería su calma.

Gritos y gruñidos en casi toda la música que oigo, yo, hago mi parte, después de todo es así como los lobos esteparios se comunican.

Hazlo con una sonrisa, si, no quiero charlas incomodas ni falsa empatía...

¿Cómo dialogar con el dolor físico?, acaso, ¿ no al menos, puedo tener ese maldito tedio sin un pulsante dolor de cabeza?.

Y así ocurre, cuando los fracasos, solo ellos, han definido lo que soy, cómo me ven, ¿por qué aún dan ganas de llorar por esa norma?, que mente tan estúpida la que tengo.

Tal vez esa es la confianza que tengo, confío en que lo seguiré intentando para caer en lo de siempre, el infierno del error y del redundante fracaso. Aquel que no me forma, la terquedad de no aprender que no hay éxitos, y ese, es el éxito mismo.

De llegar y despertarme luego de dormir y desear morir en el sueño, ojalá fuese la más trapera de las puñaladas y toser sangre, pero va a ser peor de lo que me imagino, un malogrado universo, un nuevo día y yo de pié, maldito YO.

Podría yo, ser el mejor de los padres, mi hijo o hija ya sabría que el mundo es lo peor posible, ahora, la infertilidad no es física, por lo que puedo hacerlo, no, es una infertilidad de esa de : no gusto a los demás, punto.

Solo soy un lapsus en la vida de las personas...

Permitaseme ser hoy más un ensayista, de aquellos a los que su escritura es la más desagradecida, la más cruda, la mas Cainita, escrita en tablas de roble con sangre fresca, de puño y letra, de fin mismo, letras de muerte en vida.

Permitaseme, una vez más, rasgar mis vestiduras y descubrir las heridas abiertas, aquellas de los "no pasará", de los "no puedo más", de las miradas que dicen otra cosa, de los corazones que nunca nos pertenecieron, del odio latente, de la noche nublada sin estrellas en el firmamento.

Permitaseme, sangrar, pues es lo único que puedo hacer, lo único real, el dolor enfocado en la perdida de la poca humanidad que me queda, el común con los hermanos y hermanas y lo único que en realidad me une a este maldito mundo.

Permitaseme, correr sobre el pavimento tan rápido como mis patas permitan, tan así, sin mirar atrás, total, ¿quién va a perseguirme?, correr sin rumbo, o esperando, al final del camino encontrar un abismo, con la suficiente altura para lanzarme, caer y hacerme pedazos, apenas reconocible por el despojo que ya soy.

Permitaseme, gritar y gruñir, que las blasfemias y maldiciones no se dicen conletreror ni en voz baja, que los lobos esteparios silentes, solo podemos hacer eso primero para cuando queremos hablar a otros.

Permitaseme, morir, de una vez por todas y para siempre, que en la eternidad me acompañe mi dolor y algunos animales de compañía, que sea siempre de noche y un faro, una pequeña lampara ilumine tenuemente la tierra de mi muerte, sin forma ni cuerpo, sin deseos, sin corazón.

Permitaseme, el suicidio, y comprobar mientras mis ojos se pierden en el infinito, catatónicos, nublados, que a nadie le importará...

                                                            Permitaseme...